Ahorro

Los españoles prefieren la seguridad al rendimiento: seis de cada diez mantienen su dinero fuera de los mercados

España arrastra una relación históricamente cautelosa con la inversión financiera. A pesar de que tres de cada cuatro hogares disponen de ahorros, seis de cada diez españoles prefieren mantener su dinero alejado de los mercados. Esta paradoja refleja una brecha evidente entre la capacidad de ahorro de las familias y su disposición real para invertir, según una encuesta realizada por ING Research a través de Ipsos en once países europeos entre el 27 de julio y el 7 de agosto.

El estudio arroja luz sobre las razones que frenan a los ahorradores españoles. El miedo a perder dinero encabeza la lista de barreras: un 56% de los encuestados que no invierten señala la aversión al riesgo como motivo principal. A esto se suma la falta de formación financiera, un obstáculo reconocido por el 43% de los participantes, que admite no contar con los conocimientos suficientes para dar el paso hacia los mercados.

Productos seguros frente a mayor rentabilidad

La prudencia domina también la elección de productos financieros. Dos de cada tres españoles optan por activos más seguros, aunque ello implique obtener una rentabilidad menor. Esta preferencia contrasta con la creciente preocupación por la inflación y la pérdida de poder adquisitivo del dinero inmovilizado en cuentas corrientes o depósitos. Paradójicamente, los propios ahorradores reconocen que mantener todo su patrimonio fuera de los mercados puede entrañar riesgos significativos a medio y largo plazo.

En cuanto a la asesoría financiera, los españoles muestran mayor confianza en los profesionales humanos que en las herramientas basadas en inteligencia artificial. La tecnología avanza, pero la figura del asesor tradicional sigue siendo la referencia preferida a la hora de tomar decisiones sobre el patrimonio familiar.

La generación joven rompe el molde conservador

No todo es conservadurismo en el panorama financiero español. El estudio identifica un cambio significativo en las generaciones más jóvenes. Los ciudadanos de entre 25 y 44 años son el grupo con mayor interés inversor de toda Europa, una señal de que las nuevas generaciones están adoptando una mentalidad diferente respecto al ahorro y la construcción de patrimonio. Este fenómeno apunta a una transformación gradual en la cultura financiera del país, impulsada por una mayor familiarización con las herramientas digitales y una necesidad creciente de buscar alternativas ante la incertidumbre económica y las dudas sobre el sistema público de pensiones.

De hecho, mantener el nivel de vida en la jubilación aparece como uno de los objetivos principales que los españoles consideran al plantearse invertir. La mayoría de los encuestados reconoce que es necesario prepararse financieramente para esa etapa, especialmente en un contexto donde el sistema de pensiones público afronta retos estructurales de sostenibilidad.

El ladrillo sigue siendo el rey

Cuando se pregunta por los activos con mayor potencial de rentabilidad durante los próximos diez años, los españoles no sitúan a los mercados financieros en primera posición. La vivienda destinada al alquiler continúa siendo la opción preferida: un 45% de los encuestados la considera la inversión con mejores perspectivas a largo plazo. Esta preferencia por el inmobiliario contrasta con la visión predominante en el resto de Europa, donde el oro aparece como el activo más atractivo para la próxima década.

La diferencia refleja no solo distintas culturas de ahorro e inversión, sino también la importancia tradicional que tiene el ladrillo en el patrimonio de los hogares españoles. La vivienda ha sido históricamente el refugio de valor por excelencia, una tradición que parece mantenerse incluso entre las generaciones más jóvenes, aunque con matices relacionados con el alquiler como fuente de ingresos pasivos.

El coste de no invertir

El estudio de ING Research incluye un dato revelador sobre el coste de oportunidad de mantener el dinero fuera de los mercados. Según sus estimaciones, si los europeos hubieran destinado únicamente una cuarta parte del dinero que canalizaron hacia depósitos desde 2002 a fondos de inversión, el patrimonio de los hogares habría sido 1,17 billones de euros mayor en 2025. Esa cantidad equivale al 7,4% del PIB de la zona euro.

Esta cifra ilustra el precio que pagan los ahorradores por priorizar la seguridad absoluta frente a la rentabilidad. Europa, y España en particular, avanzan lentamente en la transición del ahorro hacia la inversión, pero todavía existe un amplio margen de crecimiento frente a mercados más desarrollados como Estados Unidos, donde los hogares tienen una exposición mucho mayor a activos financieros de mayor riesgo y retorno.

En clave: Por qué importa

Esta encuesta pone de manifiesto una realidad que afecta directamente al bienestar financiero de millones de familias españolas. Mantener el dinero inmovilizado en productos de bajo rendimiento puede proteger contra pérdidas a corto plazo, pero expone el patrimonio a la erosión inflacionaria y limita las posibilidades de acumular capital para objetivos de largo plazo, como la jubilación o la compra de vivienda. El interés creciente de los jóvenes por invertir sugiere que el cambio cultural ya está en marcha, aunque la falta de educación financiera sigue siendo un obstáculo clave. Fomentar la formación y ofrecer productos accesibles y transparentes será esencial para que más españoles den el paso hacia los mercados y aprovechen el potencial de sus ahorros.

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